Evangelistas visitan burdel para predicarles a 2 mujeres

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Dos evangelistas deciden hacer algo insólito, que debería ser algo normal en el comportamiento de los creyentes, sin embargo no lo es.

Ellos deciden visitar un centro donde está a la venta la compañía de un grupo de hetairas colombianas y venezolanas, la personas que realiza el video, el señor Javier Donate y otra persona que lo acompaña, deciden ir y confrontar a dos mujeres dispuestas a tener un encuentro intimo con ellos, sin embargo en el momento en que quedan a solas, el evangelista decide hacer una jugada bastante incómoda para las chicas, ya que primeramente no entienden nada de lo que está pasando.

El evangelista comienza con la primera chica que tiene tan solo 22 años de edad, la cual se siente insegura de lo que está ocurriendo pero al ser confrontada no puede evitar llorar por la emoción.

De repente el tipo saca una rosa le comenta que vienen de parte de Dios, le predican el evangelio y la confronta con Jesús. La reacción de esta chica es llorar y sentirse incomoda por la situación tan extraña que le está ocurriendo ya que ella venía con otra mentalidad y jamás se imaginó la gran sorpresa de una buena intención.

Ya que la vida de esta pobre mujer no se la deseamos a nadie, el duro entorno y el trato no son los adecuados para cualquier persona que se dedica a esa labor y por necesidad muchas de ellas deciden tomar este triste camino.

Ellos con cámaras ocultas deciden pagar por su tiempo y tener una tertulia presentando a Jesús como su salvador, al final el tipo le regala una biblia con un número telefónico de ayuda.

Cuando la segunda chica que es confrontada, hace una revelación inesperada y confiesa que ella desde muy corta edad fue consagrada por sus familiares a Dios y según el evangelista ella entendió que esa situación era un mensaje directo de Jesús bien claro para su vida.

Es así como este video da esperanza ya que no todas las personas son iguales y mal intencionadas, hay otras que realmente tienen una buenas intenciones de ayudar al prójimo, a la vez nos recuerda que tenemos el amor que Dios tiene para con nosotros.